Esencia de Iglesia Ancla
El centro de Iglesia Ancla es Jesús. La vida cristiana no se presenta simplemente como adoptar una religión o cumplir una serie de reglas, sino como vivir en comunión con Dios y ser transformados progresivamente al carácter de Cristo.
La iglesia entiende la fe como algo que se vive aquí y ahora: en nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestra comunidad y con el mundo.
“Amar es lo que somos, servir es lo que hacemos.”
AMAR
Porque el amor de Dios es nuestro origen y aprendemos a amar como Jesús.
SERVIR
Porque el amor se vuelve visible cuando ponemos nuestra vida al servicio de otros.
CRECER
Porque seguir a Jesús es un camino de formación y transformación continua.
CONECTAR
Porque no fuimos creados para caminar solos; necesitamos a Dios y necesitamos comunidad.
Creencias fundamentales
Jesús está en el centro.
Cristo no es un complemento de nuestra vida; es nuestro fundamento, nuestra fuente de vida, esperanza, dirección y restauración.
Dios es bueno.
La bondad no es simplemente algo que Dios hace; forma parte de quién es. Esteban conecta esta idea con Génesis y la declaración repetida de que Dios vio su creación y era buena.
Dios es amor y somos llamados a vivir desde ese amor.
El amor no es solamente una emoción ni un valor secundario del cristianismo. Es el origen desde el cual deben fluir nuestra verdad, obediencia, servicio, disciplina y relaciones.
Somos creados a imagen y semejanza de Dios.
Cada ser humano posee dignidad y valor. Esto afecta la manera en que vemos y tratamos incluso a quienes son diferentes a nosotros o con quienes estamos en desacuerdo.
La salvación es por gracia.
No podemos ganarnos el amor, aceptación o salvación de Dios mediante nuestro desempeño. En Cristo somos amados, escogidos y llamados a vivir desde esa identidad.
El Espíritu Santo está presente y activo.
La vida cristiana no depende únicamente del esfuerzo humano. El Espíritu Santo nos acompaña, transforma, guía y capacita para vivir el camino de Jesús.